sábado, 14 de mayo de 2011

UN AMOR QUE NO LLEGA

Existen misivas que se redactan con palabras rescatadas de las cripta de los desdenes, escritas con la tinta de las lágrimas y dictadas por el latir del pecho. Esas cartas son amontonadas en el buzón de los fracasos sentimentales y que, a nuestro pesar, se convierten en esquelas amorosas. Estas líneas pueden ser un desesperado grito más, un lamento de un moribundo con una herida que no aguanta sutura, un afecto incierto que queda en espera de respuesta.

He vivido corriendo, sin torcer la vista y tratando de construir una oportunidad. Estoy cansado de compartir sentimientos añejos, de cosechar decepciones y de coser heridas sentimentales. Siempre me he sentido como un extraño, viviendo anhelos que no pueden ser, porque nacen sin futuro, brotándome ilusiones de esa absurda caja de Pandora que engendra nuestros destinos.

A veces pienso que mi alma sólo se alimenta de amores muertos. ¿Es tan difícil enamorarnos con apego de una pasión, que nos excite y nos corresponda? No quiero imaginarme inventando imágenes de amores imposibles, fantásticamente surrealistas o absurdamente virtuales, como para terminar enamorado y hablando con fantasmas. A veces me siento como un extraño que desaparece para estropear a las ilusiones de otros sueños, con apariciones tardías que asombran y seducen con el encanto de las irreverencias ardientes, de las fogosas e insolentes palabras que sorprenden con su irónica frescura.

Odio cuando la carroña se enamora de mi y simplemente me desea como una máquina sexual. No quiero volver arrepentirme, absolutamente de nada. A menudo pienso que solo soy un afortunado perdedor por haberme caído dos veces y haberme levantado tres. Creo que mis emociones necesitan un estremecimiento que las tonifique y que les permita captar la atención de una esperanza que deambula a mi encuentro.

Aprenderé a vivir para sobrevivir. Mi vida ha sido un largo y abrupto sendero en el que las encrucijadas se han convertido en una constante. Me cansé de intentar ser y pensar como un ganador perenne, indestructible y siempre comprensible. ¿Será imposible encontrar con quien compartir un amor indefinido? ¿Será que no existen amores neutros? ¿Por qué a veces, demasiado es nada y nada hace felices a tantos?

lunes, 4 de abril de 2011

ENGROSANDO LA COLA DEL PARO.

También esta crisis me pone sus manos encima, me sujeta por las solapas, tanto laboral como sentimentalmente. Esta feroz verbena de la economía me afecta mandándome a engrosar las filas de parados de este país, esta nueva situación en la que por primera vez me encuentro ha dinamitado y minimizado todos los demás aspectos de mi vida, el equilibrio del que disfrutaba se me ha venido abajo, y me he encontrado con que no existía red que amortiguara la caída.


Soy consciente de que ahora debo cuidar bien donde piso, ahora voy a caminar por el borde de desfiladero abrupto, en el que la incertidumbre hará que tenga un vértigo emocional a la inestabilidad que presagia mi futuro. Pero es por las mañanas, es cuando anímicamente toco fondo, cuando despunta el alba el desasosiego se mezcla con la niebla, avanzando lentamente y regular como el pulso, y compruebo como el tiempo en todo el día no mejora; y aúnque se agradece, y no falta ni la filantropía, ni la generosidad, ni la falta de bastones humanos, como en todos los males nadie que no los sufra puede hacerse cargo de este angustioso avatar.

Noto como la depresión me va mordisqueando, la parálisis laboral trastoca el humor y el amor, se crean tensiones y proliferan las discusiones, y uno se siente incómodo entre las personas con las que mantiene algún tipo de relación, hasta el aire que respiro me parece poco hospitalario; el fracaso, porque uno en estos momentos así lo entiende, el fracaso digo, uno lo siente solo, extremadamente desamparado en la contienda, así en el ir y venir de los días, sin llegar a entender, sin sentirme comprendido y sin esperanza.

Cuando has conocido siempre la estabilidad laboral, y en la vida se instala algo que se asemeja mucho a la felicidad, cuando todo eso queda patas arriba, sientes vértigo y vergüenza, y sientes que no estas limpio de culpa, y que con los labios vencidos de implorar un nuevo rumbo y flaqueándome el aliento me siento incapaz de solventar el inevitable amotinamiento de la desazón y la hiel.

La conciencia voraz y chillona me indaga, rasca, hurga en la herida, busca la causa y la encuentra, pero sigue su búsqueda, no descansa, sólo cuando el cansancio la vence se duerme como un viejo edificio deshabitado en espera de su inminente demolición, pero me temo que cuando despierte mi conciencia, también culpable, reanudará frenéticamente su cabalgadura por este calvario.

domingo, 27 de marzo de 2011

AHOGANDO UN DESAMOR A LA SOMBRA DEL PIGMALIÓN.


Aquí me tienes tirado a morir sobre la barra del Pigmalión, embriagándome de los recuerdos que tu ausencia ha convertido en el licor de mi desdicha, bebiéndome hasta el último suspiro por tu compañía, sujetando con la fuerza que me ha infundido tu engaño el vaso que calmará por unas horas las lágrimas que ahogarán el latir de mi pecho. Todo me lo bebo, me mamo bien mamao para diñar de indigestión, que mas vale morir emponzoñado que vivir en desamor.


Aquí me tienes a la deriva en el Pigmalión, relamiéndome las heridas bajo un sudario de soledades, donde el crudo invierno no llega a mi frío espanto y mi pellejo sucumbe al temor de que ya no me aguarde un porvenir. No quiero ser bajo tu sombra un desganado que añora oportunidades perdidas.


Aquí me tienes compadeciéndome en el Pigmalión por seguir a tu huella, llenándome la copa con tus infiernos, implorando que me la llenen hasta los bordes, que rebose, quiero de nuevo esa purga para que me entre a reventar sin remisión. Sucumbiendo a la idea de que ya no me queda nada por el que regresar a casa, salvo la amargura de tu ausencia, la nostalgia de tus caricias y el vacío inmenso en el que sin querer estoy viviendo.


No alcanzo a entender como igual que impetuosa te ofrecías al amor, lo mismo te entendías con el mal. Más de una pobre vida resbaló de tus brazos, más de una acabó maldiciendo, a igual que yo, el día en que el destino descorchó nuestro romance, dejando un sembrado de crudas plegarias en los garitos del malecón.


Andate con cuidado porque cuando los pasos de sultana con los que un día arribaste tropiecen con un bribón malo y perverso, y seas floja para resistir su engatusamiento, te maldecirás por suplicar su afecto en un callejón húmedo y solitario, a las puertas del Pigmalión. Ya no pago más precio por tu desamor que la propia desventura de saber que algún día serás tú la que sufras de soledad.

lunes, 21 de marzo de 2011

domingo, 9 de enero de 2011

ACABAR UNA LUCHA Y NO SENTIRSE VENCIDO


De nuevo me encuentro escribiendo entre las sombras del pasado que retornan con paso firme al presente intentando nublar el futuro. El silencio me inspira pavor contándome sus misterios y maquillando sus oscuros planes. La noche es mi musa, mi fiel confidente de los errores que me persiguen cargando tras mi espalda todas mis oportunidades perdidas. Quiero suponer que todos tenemos a ese otro yo en quien pensar, con quien podemos y deberíamos compartirlo todo. Podría hablarle, gritarle o simplemente susurrarle todo lo que en mi habita, ¿pero sabes?



Sólo siento desesperación por no saber si decirlos o guardarlos, porque al fin he desenterrado de mi alma los secretos que ya ni siquiera lo son. El único consuelo que me reconforta es seguir escuchando los viejos consejos, traídos de algún lugar, más allá del mar.

Quiero que este año, en el que apenas estamos gateando, solo me acompañen nobles propósitos y elevados ideales, quiero que mi lucha se acabe y no sentirme vencido, quiero sentirme inflamado de los mas bellos sentimientos, quiero romper los férreos grilletes del miedo y de la duda que mantienen mi mente aprisionada en el oscuro laberinto de las incertidumbres y quiero volver a soñar despierto.



Por eso, en este tiempo que me ha tocado recorrer, quiero medir mi vida no por las veces que respiro, sino por los momentos en que me ha dejado sin aliento.

sábado, 23 de octubre de 2010

LÁGRIMAS POR UNA MADRE.

Antes de nada quiero que recibas mi más profundo pésame, y quiero que tengas presente que desde la distancia comparto la pena y la angustia que en estos días te estará asediando. Lamento profundamente no poder darte más consuelo que estas líneas, pero quiero que seas consciente que tienes, a igual que el resto de la familia, mi apoyo incondicional. Ojalá pudiese darte un remedio que apaciguase el dolor de tu alma, un consejo que calmase el llanto que recorre incansable tu mejilla o, simplemente, abrazarte para darte consuelo.

Pero a pesar de todo el amor que sentías por tu madre, has de saber que deberás proseguir tu camino, aunque en estos momentos te parezca impensable hacerlo sin el goce de su compañía. Tendrás que encontrar la forma de sobreponerte, pues como madre y esposa que eres tienes personas que te quieren y apoyan. Por esto el único consejo que ahora puedo ofrecerte es que llores y te desahogues durante estos días de luto, porque cada lágrima que te guardes con el tiempo te carcomerá el interior.

Pero jamás tengas reparo hacer apego a su recuerdo siempre que lo necesites, pues en cierta manera tu madre ha sobrevivido en tu hermano, en sus nietos y en ti. Todos tenéis un pedacito de ella, llevadlo con orgullo. Sin embargo, aunque haya desaparecido físicamente, no te engañes, se ha quedado a pesar de ya no puedas verla y no por no ser visible está ausente. Sólo el paso del tiempo te dará la oportunidad de establecer una nueva relación con ella y colocarla en paz en tu espíritu, porque contigo va a seguir siempre.

Una vez más llora por vosotros, por los que habéis de ser. Maldecirás en palabras silenciosas la ley de la continuidad de todas las cosas, pasarás de estar mal a estar mal pero acostumbrada. Debes saber que el día más importante de toda persona no es el día de su nacimiento, es el día de su muerte. Por eso cada duelo es único y no lo protagoniza quien se fue, sino los que han quedado, los vivos, distintos todos aunque lloren a la misma persona. Ojalá pudiese paliar los latigazos de dolor presentes en estos días melancólicos, los que te harán caer en la cuenta que las cosas que ahora acechan tu mente, tendrán que salir despacio de ella para dejar sitio a la nueva persona en la que te has convertido sin saberlo. Fundamentalmente, llorarás por ti, por lo que has dejado de ser.

sábado, 16 de octubre de 2010

UN PULSO A LAS DROGAS.

Es cierto que las adversidades han flanqueado tu voluntad, que las circunstancias habidas han logrado doblegar tu carácter y que la soledad te ha invitado a soterrar sangre sin vivir. Se puede creer, ingenuamente, que el destino te gobierna, que la vida se ensaña contigo, que la suerte no está de tu lado y que naciste para sufrir, pero, en definitiva, sólo son excusas que te pones para no tomar el timón y campear el temporal.

Ahora que yaces naufrago en un mar de sufrimiento, en el que únicamente te has socorrido en el salvavidas de la droga, te ves en una solitaria jaula, empuñando sus barrotes hasta que la edad y la costumbre los acepte, y toda opción al valor ceda al recuerdo y al deseo.

Sin embargo, hay muchísimos jóvenes, futuros hombres y mujeres de bien, que, a pesar de esas mismas experiencias negativas, o de peores, no se sintieron víctimas de la vida y se asumieron capaces de revertir su destino. Existe gente que supo transformar su miseria humana en verdaderos tesoros.

Cuando comenzaste a drogarte posiblemente te sentías incomprendido, vacío y solo. No dudo que te hayan pasado muchas cosas desagradables de las que nunca hablaste. Tus padres habrán cometido muchos errores, muchísimos quizás, de hecho son, simplemente, seres humanos. Pero ahora ya eres grande y puedes y debes decidir por ti mismo. Sólo el amor nos permite escapar y transformar la esclavitud en libertad. Y el amor más grande que hay que cultivar es el amor a uno mismo.

¡Tú no te amas, te tienes lástima!

Yo te invito a que te pares frente a un espejo y te observes. Si puedes hacerlo es porque tienes varios dones maravillosos: un par de piernas que te sostienen, unos ojos con luz para mirar. ¿Te pusiste a pensar en tantos chicos como tú que no pueden caminar? ¿ Y en los que son ciegos y no tienen la dicha de poder contemplarse?

¡Mírate, tienes tanto! Brazos y piernas que responden a tu voluntad.

¿Qué estás abrazando, la vida o la muerte?

¿A dónde diriges tus pasos, a un futuro lleno de esperanzas o a una infra-vida de completa carencia y soledad?

Hoy tu destino está en tus manos. De nadie más que de ti depende tu salvación o perdición.

Si tienes miedo ¡EXCELENTE! Es una buena señal de que aún estás vivo. Toma las riendas de tu recuperación con valentía. Pide ayuda, llora, permítete angustiarte. Comprobarás que a tu alrededor hay personas que te aman verdaderamente y te tienden su mano solidaria.

No renuncies a vivir. Adopta un proyecto de vida y hazlo realidad. Jamás olvides que si necesitas una mano la encontrarás al final de tu manga.
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Espero que os haya gustado,hasta el punto de arrebataros un suspiro.